Por Patricia Muñoz (Segunda y última parte)
Juan Arregin, abogado penalista, se refirió en declaraciones a Conversaciones Diversas a la causa y el juicio que tiene como imputado a Raúl Policarpo Acosta, exdiputado y vocal de Sameep que será juzgado por abuso sexual.
Planteó la equivocación que tiene muchas veces la sociedad de "naturalizar" algunas cosas que son graves. En este caso de abuso sexaul se refirió a una persona imputada, un político, que llega a juicio en libertad. Situación que se repite con otros casos que hay en la provincia y habla de los "errores" de la Justicia.
También se refirió a los juicios por jurados y reveló que tenía una visión en desacuerdo, pero que luego la cambión y explicó los motivos.
En paralelo vuelve a tocar el caso Loan, a modo de reflexión, sobre las cosas que se deben cambiar en el sistema judicial.
Imputados "libres"
El político Raúl Acosta, exlegislador y dirigente del Partido de la Concertación está imputado de abuso sexual con acceso carnal (tres hechos) respecto a una mujer y abuso sexual simple (tres hechos) en concurso real con abuso sexual con acceso carnal sobre la otra.
La investigación penal preparatoria comenzó en 2021 a partir de la denuncia de las víctimas por hechos ocurridos durante 2018 y 2019 mientras Acosta se desempeñaba como funcionario del gobierno provincial.
En la causa también intervinieron el juez de Garantías 4, Juan Carlos Codina; la defensa a cargo de Leandro García Redondo y Olga Mongelos, y Juan Arregin como querellante particular.
Sin embargo, Acosta no tuvo prisión preventiva, a pesar de que fue denunciado por siete becadas por abuso sexual. El caso que tuvo resonancia también en los medios de comunicación “ya está en la etapa de preparación de juicio por jurados”, dijo Arregín a la periodista Amelia Fernández.
Aunque, reconoció que en estos momentos “hay un compromiso de todas las partes en no hablar de lo vinculado del caso en sí, a la interna por decirlo de alguna manera”, indicó.
Puntualizó que “si es un caso que ha tomado mucha trascendencia en la provincia, es un caso que habla de esto que también ocurre en la Argentina y que en Chaco se dio en forma muy notoria que es la de políticos utilizando ese poder y las herramientas de asistencia social para obtener beneficios, no solo despreciables desde lo económico desde el punto de la corrupción, sino, sobre todo mediando situaciones de mucha violencia, y sobre todo violencia sexual hacia las mujeres”.
Arregin considera que “es un caso que puede ser paradigmático, porque es el primero que va a juicio, pero hay algunos más. Está lo de Quintín Gomez, el intendente de Villa Río Bermejito, y otros políticos. También esta persona que se suicidó, Kilo Vallejos, que fue tan cobarde que no quiso enfrentar a la Justicia y se suicidó. Son causas que lamentablemente se volvieron comunes y que por miedo la gente no denunciaba”.
Destacó que abogado que “aalgunas personas sí se animaron y esto también es importante”, marcó y fundamentó que “haciendo un paralelo con esto del caso Loan, sin hacer juicio de valor sobre la cosmovisión que tiene la abuela de Loan, una persona que tiene 86 años, que vive en el medio del monte, que no tiene formación intelectual como para tener otras herramientas que nosotros tenemos, pero hizo referencia al Pomberito”.
“Nosotros –siguió- en esta zona del norte del Norte, del nordeste de la Argentina, nos criamos con esas historias del Pomberito y por ahí no nos damos cuenta que en realidad esa es la mentira con la que nos trataban de convencer de que un niño robado, apropiado, asesinado, desaparecía y era el justificativo, entonces estaba todo bien”.
“Como malo hábito, llegan en libertad al juicio”
Explicó que “en materia de violencia contra las mujeres, yo creo que de alguna manera eso se hizo carne. Es decir, ¿para qué vas a denunciar? Si no te van a creer. ¿Para qué vas a denunciar? Si él es político y tiene cobertura política y tiene poder, no va a ir preso. Que en este caso, por ejemplo se da, es que llega en libertad al juicio”.
Y agregó: “Entonces digo, son estos malos hábitos que tenemos como sociedad, que ya en 2024 es tiempo de que las corrijamos. digamos, o sea, nadie tiene derecho a decidir sobre tu cuerpo. Nadie tiene derecho a abusar de una situación de poder, sea el que sea físico, económico, político lo que fuere, como para conseguir lo que vos voluntariamente no querés. Y en el caso de los chicos peor, porque también esa creo que parte del de la gran tragedia de este tiempo”.
Y tiró: “A nadie le horrorizó la posibilidad de que a este niño de Corrientes perdido lo hayan captado para tratar y resulta que es una locura creer a ver livianamente. Sí, capaz, que lo llevaron para trata en cualquiera de sus formas, laboral, sexual, lo que fuera, órganos; es una locura”.
“O sea, las herramientas que tenían, insisto yo con esto de las herramientas psicológicas y las herramientas de Educación de la gente de formación intelectual de hace 100 años son distintas las de hoy. Hoy resulta imposible que tomemos con una naturalidad esto; no puede pasar y hay que ir a enfrentarlos. Yo creo que la sociedad de a poquito va despertando y ojalá que sirva para que el mensaje sea claro: no puede pasar más, ni abuso sexuales, ni maltrato. Mucho menos extravío de niños, mucho menos”, afirmó el letrado.
En mayo pasado, el Equipo Fiscal 15 de Resistencia, a cargo de la fiscal Candela Valdez, informó que quedó firme el requerimiento de elevación a juicio en la causa que tiene como imputado a Raúl Policarpo Acosta en tres hechos de abuso sexual con acceso carnal y tres hechos de abuso sexual simple en concurso real con abuso sexual con acceso carnal.
Por ello, y debido a las características de los delitos por los que se lo acusa, los hechos deberán juzgarse en el sistema de juicio por jurados.
¿Y los juicios por jurados?
Por otro lado, Juna Arregin reconoció que él “históricamente”, era una persona que no estaba de acuerdo con los juicios por jurados.
Explicó que se debió a “un preconcepto de decir cómo, a ver, sin estigmatizar una profesión, pero bueno, una persona que solo hizo la primaria y que trabaja en un trabajo rudimentario, va a tener las mismas herramientas para establecer la responsabilidad penal en un homicidio, la misma altura, que yo que estudiamos hacía que me estoy especializando en derecho penal, que me dedico al derecho penal”.
Sin embargo, cambió de opinión y explicó el motivo: “Con mis experiencias descubrí, no sólo eso de que la gente está en condiciones a partir de sus herramientas y de lo que nosotros, abogados, jueces y demás, los peritos, acusadores y defensores le aportamos, para que ellos desde ese sentido común puedan evaluar críticamente, el caso que se les pone a juzgar; sino que algo más y que lo estuvimos hablando con algunos fiscales y con una jueza de Garantías, que la gente se toma muy en serio ese trabajo y ese rol que le asigna la Justicia”.
Reconoce Arregin que “la gente mira dos o tres veces los vídeos de las cámaras Gesell donde los chicos cuentan sus experiencias para ver si hay culpabilidad o no hay culpabilidad. Escuchan mucho a los médicos cuando relatan sus pericias. En casos de existencias de armas, a los especialistas en balística, por ejemplo en trayectorias y la gente se interesa”.
“Y te reitero –reconoció- este concepto la gente, toma muy en serio, su rol no está bostezando en el medio del juicio por jurado, jamás vi gente bostezando y los veredictos sino lo analizas críticamente, en función a lo que sería un juicio técnico como decimos nosotros con un juez, que sea abogado, muy parecidos, muy parecidos. Tal vez no son tan finos en algunas cuestiones muy concretas, como podría ser un estado de emoción violenta, digamos, hay algo muy rebuscado, pero en líneas generales y de hecho llevamos 48 juicios por jurados en Chaco y hay algo que es para mí fundamental a la hora de evaluar críticamente esta experiencia: no hay, por más que sean causas de mucha trascendencia y de mucha relevancia social, no hay puebladas, no hay gente que ingrese al juicio o al lugar de deliberación a atacar al jurado popular o de gente que ataque a las partes”, puntualizó.
Para Arregin lo que sucede con los juicios por jurados en Chaco “nos lleva a entender que no solo el jurado, las personas del pueblo del Chaco, han entendido y ha, aprendido esta forma actual, sino que el resto de la sociedad también es respetuosa de lo que hace un jurado al dar un veredicto sea de culpabilidad o de inculpabilidad”.
El sentido común con inteligencia
Asimismo, Arregin indicó que “el Derecho Procesal Penal enseña y exige que los jueces evalúen con sana crítica racional, basado en la experiencia común, o sea, mi propia experiencia y asistido o apoyado en las ciencias forenses. Entonces la psicología, la psiquiatría, la medicina, la balística, el resto de las ciencias auxiliares de la Justicia, pero dice sana crítica racional, porque obviamente hay un proceso de de elaboración en función a lo que es el derecho penal en sí, pero basado en la experiencia común. Es decir, cómo, esto que hablábamos hace un momento, qué ocurre con un niño que sale del ámbito de custodia de su padre y le ocurre algo: ¿no grito, no corrió, no se lastimó, no volvió corriendo donde estaba el papá y corrió para el otro lado? Un niño que era de la zona, entonces, algo huele mal en Dinamarca decía Shakespeare”, puntualizó volviendo al caso Loan.
“Tuve que aprender a comunicar”
Por otro lado, Arregin reconoció que realizó cursos de capacitación en la Cuenca del Plata sobre Derecho y comunicación “porque tu manera comunicar y con la experiencia de Cecilia fue terrorífico”.
Se refiere al caso Cecilia Strzyzowski, causa de la que fue abogado, y de la que explicó: “Surgió la posibilidad de hablar con tanta gente, y estar hablando desde las 6 de la mañana hasta las 11 de la noche. Fue un gran aprendizaje y tengo la enorme fortuna ahora de estar dando clases de Derecho Constitucional en el Instituto de Criminalística”.
Reconoció que “el gran problema de los abogados es que nos acostumbramos a tener nuestro propio lenguaje y nuestro propio sistema de evaluación y de conversación, y que es un error. Cuando nosotros hacemos como en este caso lo que yo digo alfabetización legal, lo que estamos haciendo es educando a la gente, dándole herramientas para que después puedan ejercer sus derechos, pero también como una forma de blanquear esto. Es decir, acá la Justicia son personas comunes que pueden cometer errores, no deberían, pero entender que esto es un trabajo más que tiene sus propias connotaciones”.
“Obviamente –destacó al referirse a Loan- casos como el de este niño exponen de una manera mucho más clara los errores, pero nada, me gusta hacerlo. Capaz que a otra persona le molestaría estar a esta hora hablando, pero yo agradezco la oportunidad porque insisto creo que hay que hacer alfabetización legal para que la gente se convierta en ciudadanos”, dijo.
Y referenció: “La diferencia entre un habitante y un ciudadano, es que el ciudadano sabe dónde vive y qué es lo que quiere dónde vive, y eso me parece que está muy bueno”. También habló de la democratización de la fe, que se asemeja a los derechos, que al conocerse construye ciudanía y que la sociedad evoluciona.
MÁS NOTICIAS