Tras diez días de internación forzada, la abogada y empleada judicial Gabriela Casas regresó a su casa del barrio Provincias Unidas tras el alta que le dieron en Salud Mental del hospital Perrando.
Con esta situación la cosa no cambia nada, porque la forma arbitraria en la que se la llevaron y las denuncias que realizó deben seguir el curso de la investigación como así también determinar si hubo excesos institucionales y responsabilidades.
Es de recordar que Casas venía denunciando violencia laboral en el ámbito de la Defensoría General del Poder Judicial, donde aparece su jefa, Alicia Alcalá. Esa situación derivó a que el pasado 7 de octubre fuera sacada por la fuerza de su domicilio, en un procedimiento policial que desplegó a unos veinte efectivos y varios patrulleros, más una ambulancia, una camilla y un chaleco de fuerza para internarla por la fuerza en la sala de Salud Mental del Perrando.
Allí estuvo diez días “sedada”, porque recién el jueves por la tarde recibió el alta y pudo regresar a su vivienda donde fue recibida por los vecinos.