La Feria del Libro Chacú Guaraní se enfrenta a una nueva edición marcada por la controversia. La decisión del gobierno provincial de Leandro Zdero de censurar un libro generó una gran polémica, pero no logró detener el evento.
Escritores, editores y lectores se unirán para celebrar la literatura y defender la libertad de expresión.
Así las cosas, la 25ª edición de la Feria del Libro Chacú Guaraní será un espacio de resistencia y defensa de la libertad de expresión. A pesar de los intentos del gobierno provincial de censurar un libro, el evento se llevará a cabo con normalidad, demostrando la importancia de la cultura y la literatura para la sociedad.
En la mañana del lunes, el aula magna de la Universidad Popular de Resistencia fue el escenario ideal para el lanzamiento de la 25° Feria del Libro Chacú Guaraní que, en esta oportunidad, tendrá tres escenarios: la capital chaqueña, Sáenz Peña y Asunción (Paraguay). Este año, con la República de Bolivia como invitada.
Allí estuvieron e hicieron uso de la palabra Atilio Fanti, director de la UP, el titular de la SADE Chaco, Mario Doldán, los legisladores nacionales Aldo Leiva y Juan Manuel Pedrini; las diputadas provinciales Mariela Quirós y Analía Flores, el escritor, investigador e historiados, Francisco “Tete” Romero, el intendente de San Martín Mauro Leiva y, por supuesto, Rubén Bisceglia, titular de Librería de la Paz, principal organizadora del evento. Todo en el marco de acompañamiento de escritores y autores, periodistas y personajes de la vida institucional y cultural de la capital chaqueña.
Más allá de la invitación incansable a los organizadores y escritores, la ausencia notoria fue por parte del Gobierno provincial, el Instituto de Cultura y la Municipalidad de Resistencia que, en su interés de censurar la presentación de un libro de los 200 en agenda para sólo la sede central, decidió marginar a la Feria del Libro Chacú Guaraní quitándole la membresía y el apoyo. Todo, en una decisión tan política como insólita y a contrapelo del reconocimiento de todo el NEA, Paraguay y, este año, Bolivia.
Entre las tres sedes se presentarán alrededor de 500 obras literarias de autores, además de rondas de lectura, conversatorios, charlas -debate, talleres y demás; no sólo sobre literatura sino también política, economía, gastronomía, emprendedurismo, etc. (Se adjunta el programa completo para Resistencia).
Todo comenzará por la tarde del viernes, en el Centro Cultural Nordeste (Arturo Illía 350 de Resistencia) con la apertura formal a cargo de los organizadores, editores y escritores. Ahí, seguro, también se notará la ausencia del Gobierno, Cultura y el municipio capitalino.
La polémica surge por la presentación del libro Exilio de Nahir Galarza, condenada a cadena perpetua por el asesinato de su entonces pareja. Su autora, Vanesa Diglioli, se entrevistó con Nahir en la cárcel y con su testimonio intenta reflejar la problemática de miles de jóvenes que cumplen alguna condena tras las rejas. Todo y todas, privados de su libertad física. No así de su derecho constitucional a expresarse.
Es que salir a “despegarse” oficialmente de la Feria por la presentación de un libro que no fue siquiera leído por sus detractores genera una censura “de hecho” y empuja a una parte de la sociedad a condenar, marginar, discriminar y, por sobre todo y más importante, justificar el único delito visible en todo este “embrollo”. Coartar la libertad de expresión.
Casi como un común denominador en los oradores presentes en el lanzamiento, la idea de que la censura y la opresión al derecho constitucional de libre expresión es un comportamiento sistemático por parte del Gobierno provincial (más de un centenar de despidos en los medios públicos, la persecución política a los medios críticos a partir del manejo extorsivo de la pauta publicitaria, la represión en las calles a cualquier protesta y los ataques organizados a cualquiera que critique) marcó a la vez la confluencia sonora en un sólo concepto; en solo grito: “La feria se hace, o se hace”.
Con datos de Infochacu /Diego Turraca