Desde la medianoche del sábado 1° de junio, los precios de los combustibles volvieron a subir en todo el país, con un incremento promedio del 1% en los surtidores. En la capital chaqueña, las pizarras ya reflejan los nuevos valores: la Nafta Súper se vende a $1.263, la Infinia a $1.477, el Diésel 500 a $1.304 y el Diésel Infinia a $1.483. Se espera que el resto de las marcas replique la medida en las próximas horas.
El ajuste responde a la actualización parcial de los impuestos que gravan la comercialización de combustibles, medida oficializada por la Secretaría de Energía de la Nación a través del Boletín Oficial. La suba está vinculada al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Impuesto al Dióxido de Carbono, contemplados en la Ley 23.966, que se ajustan de manera trimestral según la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC.
Sin embargo, desde 2021 estos tributos habían sido postergados en varias oportunidades. A través del Decreto 368/2025, el Gobierno dispuso que, por ahora, solo se aplicará de forma parcial el incremento correspondiente al primer trimestre de 2024, postergando el resto para julio. En concreto, esto significó un impacto impositivo adicional de aproximadamente $13 por litro en las naftas y $10,50 en el gasoil, sin contemplar el diferencial regional ni otros componentes.
Ante esta situación, YPF fue la primera en trasladar la suba a los precios de venta al público, y rápidamente se sumaron las demás empresas del sector. La petrolera estatal argumentó que mantiene su política de precios basada en cuatro variables: el precio internacional del crudo, la cotización del dólar, el costo de los biocombustibles y la carga impositiva.
En lo que va del año, los combustibles ya acumulan un incremento del 40%. El sector advierte que, de no mediar un nuevo esquema fiscal de absorción o compensación, los aumentos continuarán en los próximos meses hasta completar el traslado de todos los tramos impositivos postergados desde 2021.