Fernando Romero, edil de La Libertad Avanza, fue removido de su cargo por decisión del Concejo Deliberante. El hecho generó un fuerte repudio social y una investigación interna que concluyó en su expulsión por maltrato animal.
En una medida sin precedentes para la localidad chaqueña de Colonia Elisa, el Concejo Deliberante destituyó al concejal Fernando Darío Romero, dirigente de La Libertad Avanza, tras ser denunciado por matar a un perro de raza pitbull perteneciente a un vecino. La decisión fue tomada este jueves 12 de junio durante una sesión especial en la que se votó por mayoría su remoción, luego de una investigación que concluyó que el edil incurrió en una conducta incompatible con la función pública.
El episodio que derivó en su destitución ocurrió el 14 de mayo a las 21 horas, cuando “Roco”, el perro de M.S.E., un trabajador rural de 29 años, ingresó al patio del concejal y fue atacado. El animal resultó gravemente herido y murió poco después. El dueño del pitbull denunció que el can fue apuñalado con un objeto punzante. Una veterinaria confirmó que el cuerpo presentaba al menos tres lesiones perforantes en el costado izquierdo.
Una pelea de perros, un desenlace fatal
Según la versión del denunciante, ese 14 de mayo se encontraba en su casa, dándose una ducha, cuando escuchó ladridos. Su hija de 9 años salió al patio y volvió llorando: “Le mataron a mi perro”, le dijo. El hombre salió y encontró a “Roco” tirado en el suelo, con sangre en los costados. El animal agonizaba. A simple vista, presentaba dos orificios visibles, supuestamente provocados con un cuchillo u otro objeto punzante.
El perro, blanco y gris, era conocido en la zona, y ya había protagonizado enfrentamientos anteriores con “Simón”, el perro del concejal Romero. De hecho, ambos vecinos reconocen que no tienen cerramientos perimetrales completos, lo que favorecía el cruce entre propiedades.
El descargo del concejal
El concejal destituido admitió haber agredido al animal, pero aseguró que actuó en defensa de su familia. En un extenso descargo publicado en sus redes sociales, Romero explicó que el pitbull ingresó por la parte trasera de su vivienda, donde encontró a su perro durmiendo. “Roco lo atacó directamente. Mi hija presenció el ataque y gritó aterrada. Al salir, tomé el primer objeto que encontré, que fue un escurridor. Al romperse, utilicé el palo astillado para intentar separar a los animales”, narró.
Romero sostuvo que no tuvo intención de matar al perro y que su acción fue una reacción desesperada. “No fue mi intención causar ese resultado. Fue un momento de desesperación al ver a mi hija en peligro y a mi perro siendo atacado”, publicó.
También responsabilizó al dueño del pitbull por no tomar precauciones, y recordó que ya había realizado una denuncia anterior por ataques de ese mismo perro.
Decisión institucional y fundamentos legales
El Concejo Deliberante conformó una Comisión Investigadora que, tras analizar las pruebas, concluyó que Romero transgredió múltiples normas, entre ellas:
Ley Provincial 2242-R (Protección Animal),
Ley Nacional 14.346 (Maltrato y crueldad animal),
Artículo 66 de la Constitución Nacional (idoneidad y decoro en la función pública),
Artículo 105 de la Constitución del Chaco, y
Artículo 50, inciso b), de la Ley 854-P (Orgánica Municipal).
La votación resultó en cuatro votos a favor y dos en contra de la destitución. Romero no participó de la sesión al estar directamente implicado. Durante los días previos, el Concejo recibió múltiples notas de vecinos y organizaciones proteccionistas, reclamando una sanción ejemplar.
“La conducta exhibida por el concejal constituye un acto de violencia incompatible con el rol institucional que ocupaba. No solo por la crueldad del hecho, sino por la falta de responsabilidad frente al conflicto y su impacto social”, señalaron en el acta.
La medida fue calificada como una expulsión por indignidad, un mecanismo previsto para sancionar a quienes violen principios éticos fundamentales en el ejercicio de cargos públicos.
Reacciones y lo que viene
El vecino denunciante, M.S.E., celebró la decisión pero señaló que el dolor por la pérdida de su perro sigue presente. “Roco no era violento. Lo mataron como a un animal salvaje y encima intentaron culparlo”, dijo en diálogo con la prensa local. Reconoció, sin embargo, que ambos son responsables por no contar con los cercos adecuados.
Por su parte, Romero sigue sosteniendo que actuó en defensa propia y de su familia. A pesar de su destitución, aún enfrenta una denuncia penal que deberá resolverse en la Justicia ordinaria.
El reemplazante de Romero será designado en los próximos días, asegurando la continuidad institucional del cuerpo legislativo.
Desde el Concejo, afirmaron: “Roco no murió en vano. La respuesta institucional estuvo a la altura de la gravedad del hecho. El decoro público no es negociable”.