La indignación recorre Sáenz Peña luego de que se vandalizara por segunda vez en menos de dos años la tumba de Karen Ailén Grodziñski, la joven fallecida en México en 2017. Su madre, Karina Lezcano, encontró la puerta forzada, un vidrio roto y la desaparición de los peluches que adornaban el ataúd de su hija. "Me duele en el alma", expresó Lezcano, quien ya radicó la denuncia en la Comisaría Cuarta.
Los objetos robados eran de gran valor sentimental, no económico, lo que aumenta la sensación de crueldad del acto. A pesar del dolor y la inseguridad que reina en el cementerio, Lezcano afirma que no trasladará los restos de su hija: "Ella va a seguir acá. Es mi decisión", dijo conmovida la mujer.
Este lamentable suceso vuelve a poner en evidencia la falta de seguridad en los cementerios de la zona y la vulnerabilidad de quienes lloran a sus seres queridos.