La LXVI Cumbre del Mercosur y Estados Asociados, celebrada este jueves por la mañana en el Palacio San Martín, estuvo atravesada por un clima político particular. La atención se centró en el esperado –y tenso– saludo entre el presidente argentino Javier Milei y su par brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva, en el cierre de la presidencia pro tempore de Argentina en el bloque regional.
El evento, que se desarrolló bajo un estricto operativo de seguridad que cubrió varias cuadras del centro porteño, contó con la presencia de los principales mandatarios del bloque. Mientras que Milei fue recibido por su canciller Gerardo Werthein, el ingreso de Lula generó el primer momento de fricción. El brasileño se mostró visiblemente molesto cuando su equipo de fotógrafos no fue autorizado por el protocolo argentino a registrar su saludo individual con el mandatario local. Luego de permanecer varios minutos detenido en la escalinata, fue finalmente acompañado por Werthein para concretar el saludo.
La escena fue transmitida en vivo y confirmó el tono gélido entre ambos líderes. A más de un año y medio de haber asumido, Milei aún no mantuvo una reunión bilateral con Lula y considera que no es necesaria, delegando las relaciones diplomáticas clave a su equipo de trabajo.
Pese al trasfondo diplomático tenso, la cumbre avanzó con el cierre de acuerdos relevantes para el bloque. Entre los principales anuncios, se confirmó que en agosto se firmará en Brasilia el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). También se informaron avances en negociaciones con Emiratos Árabes Unidos, India e Israel, además de nuevas conversaciones con El Salvador, República Dominicana y Panamá.
En materia de seguridad, Milei propuso la creación de una Agencia del Mercosur contra el crimen organizado transnacional, iniciativa que fue respaldada por los Estados miembros. “Necesitamos actuar de forma urgente. No estancarnos en declaraciones ni dudas”, afirmó durante su discurso.
En el plano político, el presidente argentino insistió en denunciar las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, haciendo especial hincapié en el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en ese país. Aunque no logró incluir la denuncia en el documento final del bloque, utilizó su alocución para renovar el reclamo.
Sobre el futuro del bloque, Milei sostuvo: “Argentina no puede esperar. Si los socios del Mercosur deciden retroceder en los cambios, emprenderemos el camino de la libertad acompañados o solos”. Si bien aclaró que no planea abandonar el bloque, dejó abierta la posibilidad de vaciar de contenido la participación argentina si no se acompaña el rumbo que propone.
La presidencia pro tempore del Mercosur fue asumida por Lula da Silva, quien ahora tendrá el desafío de conducir un bloque cada vez más fragmentado ideológicamente, con tensiones evidentes pero también con consensos económicos que se sostienen.