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Caso Sena

Juicio por Cecilia Strzyzowski: pericias, vínculos y tensiones marcaron la décima jornada del debate

Gustavo Obregón cambió su celular días después del crimen de Cecilia.
Gustavo Obregón cambió su celular días después del crimen de Cecilia.
El testimonio de la antropóloga reforzó la hipótesis de una quema planificada y sostenida, una de las principales líneas de la acusación que busca probar la destrucción deliberada del cuerpo de Cecilia tras su desaparición.
El testimonio de la antropóloga reforzó la hipótesis de una quema planificada y sostenida, una de las principales líneas de la acusación que busca probar la destrucción deliberada del cuerpo de Cecilia tras su desaparición.

“No es fácil quemar un cuerpo y dejarlo en un estado de calcinación”, la frase que retumba en la décima jornada del juicio por el femicidio de Cecilia y que tiene al Clan sena en el banquillo. Este lunes declaró la antropóloga que analizó los restos hallados en Campo Rossi, la chanchería de los principales acusados: César Sena, Marcela Acuña y Emerenciano Sena.

La décima jornada del juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski tuvo este lunes el testimonio de la antropóloga forense Anahí Marina Ginarte, integrante del Instituto de Medicina Forense de Córdoba y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Ginarte participó en el estudio de los restos óseos hallados en Campo Rossi, zona rural cercana al río Tragadero, y explicó ante el jurado popular que los fragmentos analizados se encontraban en “estado total de calcinación”, lo que impidió determinar ADN o sexo. De todos modos, afirmó que correspondían a una persona adulta.

“No es fácil quemar un cuerpo y dejarlo en un estado de calcinación”, explicó la especialista, y añadió: “Hay una intencionalidad de mantener ese estado. Para lograrlo, el cuerpo debe ser sometido al calor por más de tres horas al aire libre”.

El testimonio reforzó la hipótesis de una quema planificada y sostenida, una de las principales líneas de la acusación que busca probar la destrucción deliberada del cuerpo de Cecilia tras su desaparición el 2 de junio de 2023.

“Obregón cambió su celular días después del crimen”

La defensa de los imputados comenzó a presentar a sus testigos. La primera en declarar fue Anabelia Obregón, hermana de Gustavo Obregón, uno de los acusados por encubrimiento agravado junto a su pareja, Fabiana González.

La mujer confirmó que su hermano fue chofer de César Sena desde su infancia y “mano derecha” de Emerenciano Sena, y aportó fotografías que reflejan la cercanía entre ambas familias. También reveló que los Sena son padrinos del hijo menor de la pareja Obregón-González.

Durante su testimonio, relató que el 5 de junio, pocos días después del crimen, su hermano le pidió a su madre comprarle un nuevo teléfono celular porque “se le había roto la pantalla”. Luego, ya detenido, le solicitó a su hermana que entregara ese aparato a la Policía.

“Yo le había pedido ese celular para mi hijo, pero después me llamó y me dijo que lo entregara a un policía a cargo de la investigación”, declaró.

“Fabiana era una empleada de absoluta confianza”

Anabelia Obregón describió además la relación de su cuñada, Fabiana González, con Marcela Acuña, a quien definió como de “extrema confianza”. Precisó que González tenía las llaves de la vivienda de la calle Santa María de Oro, donde Cecilia fue vista por última vez.

Una segunda testigo, identificada como R. L., ratificó esa estructura jerárquica dentro del movimiento social. Dijo haber trabajado como profesora de costura en el exbarrio Emerenciano, donde “recibían órdenes de Fabiana, quien a su vez obedecía instrucciones directas de Marcela Acuña”.

“El trabajo era demandante. Teníamos que asistir a actos políticos, marchas y tareas del movimiento. Si alguien se acercaba mucho a Fabiana, la señora (Acuña) la daba de baja sin avisar”, relató.

El perito que habló de “rituales de magia negra”

El tercer testigo presentado por la defensa fue un perito del Gabinete Científico del Poder Judicial, identificado como D. E. B., especialista en accidentología, balística e incendios.

El profesional —propuesto por la abogada Mónica Sánchez, defensora de Gustavo Melgarejo— analizó la zona de Campo Rossi y señaló que no halló ropa con olor a humo ni hollín en la vivienda del imputado.

Sin embargo, sus declaraciones causaron sorpresa al sostener que, a su entender, “la quemazón en el río Tragadero era un ritual de magia negra”.

El perito aclaró que la zona es de difícil acceso, con vegetación densa de hasta ocho metros, y que la quema observada era “reciente”, aunque no pudo precisar el momento ni los elementos incinerados.

Acuña denunció amenazas y pidió ser trasladada

En paralelo al desarrollo del juicio, trascendió una nueva denuncia de Marcela Acuña, acusada como partícipe necesaria del femicidio.

Desde la Unidad Penitenciaria 1 de Mujeres de Resistencia, aseguró que teme por su vida y pidió ser trasladada. Según un informe de la jefatura del penal, Acuña habría agredido a cinco agentes penitenciarias, quienes sufrieron lesiones leves.

En una llamada telefónica con su hermana, Acuña denunció “hostigamiento, persecución y un intento de aislarla”, y afirmó que “se genera un ambiente para que le pase algo dentro del penal”. También lanzó acusaciones graves sobre el funcionamiento interno de la unidad, que serán investigadas por la Justicia.

Una defensa que no despega

Los primeros testigos de la defensa, lejos de aliviar la situación de los imputados, terminaron reforzando los vínculos personales, laborales y jerárquicos dentro del clan Sena, dejando al descubierto una estructura de poder cerrada y disciplinada.

El juicio continuará este martes con nuevas declaraciones y la expectativa puesta en los próximos testimonios, que podrían definir la estrategia final de las defensas antes del veredicto del jurado popular.

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