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La gente harta

Resistencia otra vez inundada: cayeron 98 milímetros en pocas horas y la ciudad volvió al colapso

Una postal de Resistencia este viernes.
Una postal de Resistencia este viernes.
Fontana no se queda atrás de inundada.
Fontana no se queda atrás de inundada.

Resistencia volvió a quedar bajo el agua este viernes tras intensas lluvias que dejaron un registro cercano a los 98 milímetros en pocas horas, generando anegamientos generalizados, tránsito caótico y renovadas críticas de vecinos ante un problema estructural que se repite año tras año. El 2025 dejó cinco inundaciomes consecutivas, y 2026 arrancó de la misma forma: la ciudad bajo agua.

Luego de un diciembre marcado por precipitaciones récord, enero no dio tregua. Las postales fueron las de siempre, pero no por eso menos preocupantes: avenidas convertidas en ríos, calles intransitables en numerosos barrios y un microcentro paralizado, donde cada cuadra exigía cálculo y paciencia. Muchos peatones buscaron refugio bajo aleros de comercios, mientras automovilistas avanzaban a paso de hombre, temiendo romper motores, dañar cubiertas o quedar varados en sectores donde el agua ocultaba por completo el asfalto.

La búsqueda de caminos alternativos se transformó en una verdadera odisea. En algunos puntos el sistema resistió, pero en otros el agua superó el cordón cuneta y cubrió bocacalles enteras. Hubo desvíos improvisados, motos zigzagueando entre baches y verdaderos espejos de agua. En los barrios más comprometidos, los propios vecinos colaboraron empujando vehículos y tratando de desagotar veredas para evitar que el agua ingresara a las viviendas.

La capital chaqueña volvió a mostrar este viernes una postal que da bronca: plazas anegadas, desagües al límite y comercios con ventas en baja, muchos con persianas a medio abrir por la escasa circulación y la gente que debió ir a trabajar con el agua hasta las rodillas.

En las redes sociales, el malestar fue generalizado: reclamos por la falta de obras, pedidos de declaración de emergencia hídrica y cuestionamientos a las autoridades se mezclaron con la resignación de quienes recuerdan que “pasa siempre”.

El pronóstico no trae alivio inmediato: se esperan chaparrones intermitentes durante el resto del día y probables tormentas para el sábado, con elevada humedad y posibles ráfagas de viento. 

Desborde de bronca en las redes sociales

En las redes sociales, el desborde de agua vino acompañado por un fuerte desborde de bronca, ironía y resignación. Entre los comentarios más repetidos, se destacan varios ejes claros:

  • Cansancio histórico: muchos vecinos remarcan que las inundaciones no son una novedad. “Pongan una noticia de hace 10, 20 o 40 años y es lo mismo”, se repite en decenas de mensajes, con la idea de que el problema atraviesa gobiernos y generaciones.

  • Críticas a la dirigencia política: abundan los cuestionamientos tanto al gobierno provincial como al municipal. Se reclama la falta de obras de desagüe, el incumplimiento de promesas y la ausencia de soluciones estructurales. También aparecen pedidos de declarar la emergencia hídrica.

  • La gente que igual tiene que salir a trabajar: varios usuarios rechazan las recomendaciones oficiales de “no circular”, recordando que no hay colectivos y que muchos deben ir a trabajar igual, aun con calles anegadas.

  • Responsabilidad ciudadana y basura: otro grupo apunta contra los propios vecinos. Señalan que la acumulación de basura en esquinas y bocas de tormenta tapa los desagües y agrava la situación. “La ciudad está en una palangana, pero la mugre empeora todo”, sintetizan.

  • Ironía y humor amargo: frente a la repetición del problema, aparecen chistes sobre “Resistencia, la nueva Venecia”, “Uber en lancha o moto de agua” y comparaciones con canoas y kayaks para circular.

  • Resignación: muchos comentarios transmiten una sensación de derrota: “Fue siempre así”, “ya estamos acostumbrados”, “nunca hicieron nada y nunca van a hacer nada”.

En ese clima, la inundación no solo expuso calles anegadas, sino también una sociedad partida entre la bronca, la autocrítica y la resignación, con una pregunta que se repite tanto como el agua en las veredas: ¿alguna vez va a cambiar?

Con el cielo cargado y la ciudad en pausa, Resistencia vuelve a hacerse la misma pregunta de cada temporada de lluvias: ¿alcanza la capacidad de desagote actual para una ciudad que creció, se impermeabilizó y sigue padeciendo el mismo problema desde hace décadas? Mientras las respuestas no llegan, el agua volvió a marcar el ritmo de una capital acostumbrada a inundarse en pocas horas.

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