Por primera vez en 48 años, el título en motos se resolvió por apenas dos segundos. El salteño logró una remontada épica, corrió lesionado y consolidó una dinastía inédita para el deporte argentino.
Argentina volvió a escribir una página dorada en el Rally Dakar. Luciano Benavides se consagró este sábado campeón de la categoría motos tras una definición para el infarto en el desierto de Arabia Saudita, superando al estadounidense Ricky Brabec por solo dos segundos, la diferencia más exigua en la historia de la competencia.
En su novena participación en la carrera más dura del mundo, el piloto salteño de KTM logró lo que parecía imposible. Llegó a la última etapa con una desventaja de 3 minutos y 20 segundos y, en apenas 105 kilómetros cronometrados, revirtió la general para quedarse con el ansiado Touareg de bronce, luego de recorrer más de 8.000 kilómetros a lo largo de 13 etapas.
La consagración de Benavides no solo marca su primer título en el Dakar, sino que además consolida una dinastía familiar sin precedentes. Junto a su hermano Kevin Benavides, ganador en las ediciones 2021 y 2023, se transformaron en los únicos sudamericanos en conquistar la categoría de motos, un hito histórico para el deporte regional.
La jornada final parecía encaminada para Ricky Brabec, bicampeón del Dakar, quien lideraba la clasificación general tras una sólida actuación en la etapa anterior. Sin embargo, cuando restaban apenas siete kilómetros para la meta, el estadounidense cometió un error de navegación decisivo al interpretar de manera incorrecta su hoja de ruta. El desvío lo llevó hacia un sector cercano al Mar Rojo y lo obligó a regresar en contramano, perdiendo los segundos que terminaron siendo fatales.
Benavides, que venía marcando un ritmo altísimo en el tramo final, se encontró cara a cara con su rival. “Pensé que era un turista paseando en moto. La probabilidad de que fuera él era casi imposible”, relató el argentino tras la llegada. Al confirmar que se trataba de Brabec, aceleró al máximo y selló una de las remontadas más impactantes en la historia del Dakar.
El título cobra aún mayor dimensión por el contexto físico en el que llegó Luciano Benavides a la competencia. En octubre pasado, una dura caída en el Rally de Marruecos le provocó lesiones en la rodilla y la clavícula. Pese a las recomendaciones médicas, decidió postergar la cirugía para poder correr el Dakar.
Durante las prácticas previas al inicio de la prueba en Arabia Saudita, sufrió una nueva caída que le ocasionó la rotura de meniscos. Aun así, completó las 13 etapas con dolores permanentes, sostenido por un intenso trabajo mental junto a su psicólogo Gustavo Ruiz, el mismo profesional que acompaña a Franco Colapinto.
Con el trofeo ya en sus manos, Benavides regresará a la Argentina para someterse a la intervención quirúrgica pendiente. Lo hará como campeón del Rally Dakar y protagonista de una hazaña que quedará grabada para siempre en la historia del automovilismo mundial.
El momento clave quedó registrado en un video que difundieron las cuentas oficiales de la competencia, donde se observa el contraste entre la celebración del piloto argentino y la desazón del estadounidense, quien advirtió la derrota al ver a su rival en la línea de meta.
“Mierda”, fue una de las primeras palabras que soltó el piloto norteamericano en plena angustia al llegar al final de la carrera. Sin embargo, rápidamente felicitó al argentino, que se encontraba a su lado. “Buena pelea”, añadió.
El desenlace de la prueba, disputada sobre 105 kilómetros cronometrados, mantuvo la tensión hasta el último instante. Brabec arrancó la jornada como favorito, respaldado por una ventaja de 3 minutos y 20 segundos sobre Benavides. Muchos especialistas y seguidores ya lo ubicaban como futuro tricampeón de la mítica carrera, pero un error en el tramo final alteró el pronóstico.
Durante el desarrollo de la etapa, Brabec marcó el ritmo en cada waypoint y aprovechó el sistema de bonificaciones, que premiaba la navegación precisa. Sin embargo, a pocos kilómetros de la llegada, tomó una decisión que resultó determinante. El propio piloto explicó lo sucedido ante los medios: “Justo aquí, a unos pocos kilómetros de la llegada… No lo sé. Tomé el camino equivocado a la izquierda. El camino era corto y a la izquierda, así que giré a la izquierda. Eso me puso en una mala situación, y ya está”, relató el estadounidense al sitio Motorsport.
El video compartido por la organización muestra el instante en el que Brabec cruza la meta y se encuentra con Benavides celebrando la victoria. La imagen de la reacción del norteamericano, cabizbajo y resignado, sintetiza el dramatismo de una definición donde dos segundos marcaron la diferencia tras casi 8.000 kilómetros de competencia, de los cuales 4.748 correspondieron a tramos especiales cronometrados.
“Me siento terriblemente mal. Luchamos duro toda la segunda semana y por dos segundos, es muy ajustado… Pero no sé, ya veremos. Así es la carrera. Pero necesitábamos una victoria”, expresó Brabec al evaluar el resultado ante los periodistas acreditados.
El desenlace generó reacciones inmediatas en el campamento argentino. Luciano Benavides, que obtuvo su primer título en el Dakar y entregó la victoria número 21 para KTM, compartió su emoción y sorpresa por el desenlace. “No lo puedo creer la verdad. Estaba todo casi perdido hasta el final. Faltaban tres kilómetros para la llegada y yo tenía la sensación de que podía ganar, no sé por qué, por más que ya casi Ricky estaba en la meta. Y al final había que tomar una pista arriba entre dos lagos. Yo he tomado la pista buena y cuando he empezado sobre la pista he visto que Ricky volvía en contramano, pero por otra pista al costado y no podía cruzarse porque había agua, entonces no se podía. Así que primero dije: ‘No puede ser que sea él’. La probabilidad era casi imposible. Pero nada, ese 1% sucedió, pasó y de ahí al final, fui a fondo, los últimos dos kilómetros me comí, me pasé dos curvas. Cuando llegué no sabía qué había pasado, no sabía con los bonus de tiempo si le había logrado sacar el minuto aparte y por dos segundos gané el Dakar”, declaró Benavides ante el micrófono de Infobae.
El testimonio del flamante campeón amplió la perspectiva sobre los instantes decisivos. “Es increíble ganarle. Como dije, yo sentía que le iba a ganar, sentía que se podía, no sé, tenía esa sensación de adentro y la peleé todo el Dakar hasta el final. No lo puedo creer. Es el día más feliz de mi vida y no me quiero ni imaginar cuando llegue a Argentina”, añadió el piloto salteño tras la llegada.
Benavides también contó cómo identificó el error de su rival en el último sector. “Al principio pensaba que se trataba simplemente de un turista, porque solo veía su luz y estaba un poco lejos, pero después me dije que era una nota difícil, así que reduje un poco la velocidad y lo vi”, relató. El argentino detalló que aprovechó ese margen para acelerar al máximo, evitando un nuevo desvío en la última curva y asegurando una diferencia mínima que resultó suficiente para conquistar el título.
“Hay que agarrar una pista al lado del mar, el Mar Rojo, y bueno, Ricky se confundió y lo he visto volver en contramano, pero él cuando me ha visto tenía que regresar a dar toda la vuelta porque había un lago en el medio, no podía cruzar. No sabía si lo iba a lograr o no, porque tenía que sacar una diferencia también y los últimos tres kilómetros han sido por el honor”, prosiguió su relato. Y, para concluir, remató: “No creía que era posible, pensé que era una moto de aventura de algún espectador, hasta que cuando estaba un poco más cerca vi que era él y he dicho: ‘Este es un regalo de Dios’”.
De esta manera, el resultado del Rally Dakar 2026 en la categoría de motos quedará registrado como uno de los más apretados en la historia de la competencia, con una definición que combinó precisión, nerviosismo y la capacidad de reacción ante un error ajeno en el momento más trascendente.
La Gaceta/Infobae