La discusión salarial se convirtió en el principal foco de conflicto político del verano chaqueño. De un lado, el Gobierno de Leandro Zdero, con el ministro de Hacienda Alejandro Abraam como principal vocero económico, sostiene que no hay margen financiero para una recomposición salarial. Del otro, la oposición peronista, encabezada por el diputado y exministro de Economía Santiago Pérez Pons, acusa al Ejecutivo de aplicar un ajuste directo sobre los trabajadores estatales.
En el medio de esa disputa, docentes, enfermeros, policías y empleados públicos siguen esperando definiciones concretas sobre sus ingresos, en un contexto inflacionario que vuelve cada vez más evidente la pérdida del poder adquisitivo.
El ministro de Hacienda, Alejandro Abraam, salió con dureza a rechazar el proyecto impulsado por diputados del PJ que propone una recomposición salarial docente del 21,2%. Según afirmó, la iniciativa es “inconstitucional” y carece de financiamiento real.
“Los diputados del PJ nos quieren exigir que demos un cheque sin fondos”, sostuvo Abraam, al argumentar que el proyecto no especifica de dónde saldrían los recursos para afrontar el aumento salarial.
“El proyecto dispone un gasto que no está previsto en el presupuesto. La Constitución es clara: toda ley que autorice un gasto debe indicar cuál es la fuente de financiamiento. Sin eso, es inaplicable”, remarcó el funcionario.
En ese sentido, comparó la propuesta con una promesa imposible de cumplir: “Es como dar un cheque sin fondo, porque no tengo los recursos para hacer frente a ese incremento salarial”, y aseguró que se trata de “una promesa que ellos mismos saben que no se puede cumplir”, atribuida al “oportunismo político”.
Abraam también defendió la política salarial del gobierno provincial y afirmó que, entre enero de 2024 y diciembre de 2025, “el mejoramiento salarial a los docentes fue del 262%, mientras que la inflación acumulada en ese período fue del 186,4%”.
Además, explicó que en el Presupuesto 2026 se incorporó un incremento del 10,1% en la partida de personal, en línea con el porcentaje de inflación previsto por el Ejecutivo nacional. “Los recursos que ingresan a la provincia no crecen al ritmo de la inflación”, justificó, y recordó que durante 2024 se recurrió a anticipos de coparticipación y bancarios, herramientas que —según dijo— “hoy ya no son posibles”.
La respuesta de la oposición no tardó en llegar. A través de sus redes sociales, el diputado peronista y exministro de Economía Santiago Pérez Pons fue contundente y apuntó directamente contra la política económica del gobierno de Zdero.
“Renuncia, no podés seguir ajustando a los trabajadores”, escribió Pérez Pons, en un mensaje dirigido al ministro de Hacienda.
Para el legislador, el argumento del “cheque sin fondos” es una excusa para justificar una decisión política: no recomponer salarios. “El propio Gobierno reconoce que en 2026 el aumento salarial será de apenas un 10% en todo el año, mientras las proyecciones de inflación están entre el 22% y el 25%. Entonces no estamos discutiendo un cheque sin fondos, estamos discutiendo quién paga el ajuste”, sostuvo.
Pérez Pons cuestionó además la concepción económica del Ejecutivo provincial. “El Estado no funciona como una empresa ni como una familia que simplemente ‘ve si hay plata’. El Estado define prioridades, distribuye recursos y decide quién absorbe el costo del equilibrio fiscal”, afirmó.
En ese marco, aseguró que cuando el ministro dice que no hay margen para recomponer salarios, “en realidad está diciendo que el Gobierno eligió ajustar los salarios de los trabajadores, preservar otras partidas del gasto y trasladar el costo del orden fiscal a docentes, enfermeros, policías y empleados públicos”.
“Eso no es una inevitabilidad técnica. Es una decisión política”, remarcó.
Más allá del cruce discursivo, los números plantean un escenario concreto. Si la inflación anual ronda el 25% y los salarios suben apenas un 10%, el resultado es una pérdida directa del poder adquisitivo. El equilibrio fiscal, en ese esquema, se logra a costa de los ingresos de quienes sostienen el funcionamiento cotidiano del Estado.
“El verdadero cheque sin fondos no es el que menciona el ministro. El verdadero cheque sin fondos es pedirle a los trabajadores que vivan con salarios que pierden sistemáticamente contra la inflación”, planteó Pérez Pons.
Mientras tanto, los docentes aún esperan la convocatoria para comenzar a discutir la pauta salarial de 2026. La pregunta que sobrevuela el inicio del año es inevitable: ¿cuál será el ofrecimiento del Gobierno en marzo? ¿Un 3% o un 4%?
La pelea del verano sigue abierta. Pero, lejos de los despachos oficiales y los cruces políticos, hay una certeza que se impone: si el salario cae, alguien está pagando el ajuste. Y en el Chaco, ese alguien no es el poder político, sino los trabajadores.
En definitiva, el verdadero “cheque sin fondos” no es el que denuncia el ministro de Zdero. El verdadero cheque sin fondos es pedirle a quienes sostienen el Estado todos los días que acepten salarios que, año tras año, pierden contra la inflación.
Mientras el Gobierno se atrinchera en el discurso del equilibrio fiscal, en la calle crece una certeza: si el salario cae, alguien está pagando el ajuste. Y en el Chaco, ese alguien tiene nombre y apellido colectivos: los trabajadores.
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