Argentina podría convertirse en un “tercer país” receptor de inmigrantes deportados por Estados Unidos. Así lo aseguró este viernes el diario estadounidense The New York Times, que informó sobre negociaciones avanzadas entre la administración de Donald Trump y el gobierno de Javier Milei para trasladar a territorio argentino a ciudadanos de otras nacionalidades detenidos tras cruzar ilegalmente la frontera norteamericana.
Según la publicación, el eventual acuerdo permitiría que esas personas sean enviadas a Buenos Aires y desde allí gestionen vuelos de regreso a sus países de origen.
Medios, poder y conspiración
— Argentina habemus patriam 🇦🇷🙏🇦🇷 (@ldacos1) January 31, 2026
1- Desde que se eliminó la pauta oficial, Clarín —y otros medios como La Nación, con mayor disimulo— endurecieron sin pudor su línea editorial contra el gobierno.
2- Abandonaron el análisis para instalar confrontación permanente, exageración y… pic.twitter.com/UuclRxScqt
La versión generó inmediata repercusión política y diplomática. El presidente Milei negó la información y compartió en redes sociales un mensaje que calificó la noticia como “FALSA”. Sin embargo, fuentes consultadas por medios nacionales reconocieron que existieron conversaciones preliminares, aunque aclararon que no hay un convenio cerrado.
Desde Cancillería evitaron confirmar o desmentir las gestiones y se limitaron a señalar que “no se realizan comentarios sobre eventuales negociaciones diplomáticas”. Una postura similar adoptó el Departamento de Estado norteamericano.
De acuerdo con el informe del periódico neoyorquino, Argentina aceptaría el ingreso de migrantes detenidos poco después de cruzar la frontera de manera irregular. El objetivo sería que el país funcione como escala logística para su posterior repatriación.
El esquema ya fue aplicado por Washington con otros aliados regionales. Paraguay y Ecuador firmaron acuerdos similares, mientras que El Salvador recibió cientos de deportados a cambio de compensaciones económicas. En varios casos, organizaciones de derechos humanos denunciaron detenciones prolongadas, falta de asistencia legal y situaciones de “limbo migratorio”.
Puertas adentro del Gobierno argentino existirían reparos por el posible impacto social y financiero del programa. Entre los obstáculos mencionados figuran:
Falta de infraestructura para alojar migrantes
Costos operativos en medio del ajuste presupuestario
Riesgo de rechazo de la opinión pública
Contradicciones con la política local de control migratorio
Además, especialistas advierten que aceptar este tipo de convenios podría exponer al país a cuestionamientos internacionales en materia de derechos humanos.
La eventual negociación se da en el marco del alineamiento diplomático de Milei con Trump y su agenda de seguridad fronteriza. La lucha contra la inmigración ilegal es una prioridad central del exmandatario estadounidense, que busca acuerdos con terceros países para acelerar deportaciones ante la saturación de centros de detención.
Por el momento, no hay confirmaciones oficiales ni plazos definidos. Pero la posibilidad de que Argentina reciba migrantes expulsados por Estados Unidos ya abrió un debate político que promete escalar.