El verano chaqueño volvió a encender una señal de alarma. Entre el 29 de diciembre de 2025 y el 30 de enero de 2026, al menos ocho personas murieron por ahogamiento en distintos puntos de la provincia, en episodios ocurridos tanto en ríos, lagunas y represas como en piletas domiciliarias.
Las autoridades policiales confirmaron que en todos los casos la causa del fallecimiento fue asfixia por inmersión. Los hechos se produjeron mayormente durante jornadas de altas temperaturas y en contextos recreativos o cotidianos.
La reiteración de tragedias generó preocupación por la falta de controles, la ausencia de guardavidas y las escasas medidas de prevención en espacios no habilitados para el baño.
La mayor cantidad de víctimas fatales se registró en espejos de agua naturales.
Uno de los casos más recientes ocurrió en el río Paraná, donde fue hallado el cuerpo de un hombre de 45 años tras un operativo de búsqueda luego de su desaparición.
En Fontana, una niña de 13 años murió en una laguna del barrio Balastro I después de ingresar al agua para refrescarse. En Charata, un joven de 26 años falleció tras meterse a nadar y no lograr salir a la superficie.
A fines de diciembre, otro hecho conmocionó a la provincia: una lancha naufragó en el Paraná y provocó la muerte de Sergio Stortti (43) y Melissa Argarañaz (34), cuyos cuerpos fueron encontrados horas más tarde.
En Concepción del Bermejo, la tragedia golpeó con fuerza a la comunidad cuando Aron Araujo (13) y Nicolás Ovejero (15) fueron hallados sin vida en una represa tras haber sido reportados como desaparecidos.
El peligro también se trasladó al ámbito doméstico. En Las Breñas, un niño de apenas un año murió luego de caer accidentalmente en la pileta de su vivienda. Fue trasladado de urgencia al Hospital 9 de Julio, pero ingresó sin signos vitales.
Desde el Sindicato Único de Guardavidas y Afines de la República Argentina (Sugara) en Chaco advirtieron que estos hechos podrían evitarse con medidas básicas de seguridad.
“Tenemos que tener una política de aguas seguras en nuestra provincia”, señaló el delegado Francisco Oporto, quien remarcó la necesidad de cercar piletas, instalar trabas de seguridad y sostener controles permanentes.
“Cada vez que muere un niño recién ahí se toma conciencia. Lo que falta es prevención sostenida en el tiempo y fiscalización constante”, agregó.
Ante la sucesión de episodios, especialistas recomiendan evitar bañarse en zonas no habilitadas, no ingresar al agua sin supervisión, extremar el cuidado de menores y reforzar la seguridad en piletas privadas.
Mientras el calor continúa, la provincia enfrenta un desafío urgente: prevenir nuevas muertes que, en muchos casos, pueden evitarse.