El colmo del descaro: un hombre de 39 años se presentó voluntariamente ante la policía porque su dispositivo de monitoreo no cargaba. Lo que no esperaba es que el sistema ya lo había delatado días atrás por acechar a su víctima.
Lo que parecía un trámite técnico terminó en una detención inmediata. Este martes, cerca de las 12:50, un hombre vinculado a una causa por violencia de género se presentó en el Departamento Violencia Familiar y de Género con una queja: el cargador de su tobillera electrónica no funcionaba.
Sin embargo, al inspeccionar el equipo, los agentes no solo confirmaron que el dispositivo estaba dañado, sino que al ingresar los datos del sujeto en el sistema, saltó la "ficha roja".
La tranquilidad del hombre se esfumó cuando los efectivos detectaron que tenía un pedido de captura vigente desde el pasado 29 de enero.
El antecedente: ese día, el centro de monitoreo recibió la alerta de máxima prioridad: "Agresor muy cerca". El sujeto había violado el perímetro de restricción, activando automáticamente los protocolos de resguardo para la víctima.
Tras comprobarse la desobediencia judicial, el personal policial procedió al arresto inmediato. El hombre fue trasladado a la Comisaría Segunda de Barranqueras, donde quedó alojado a disposición de la Justicia.
Este caso resalta la efectividad de la tecnología de monitoreo, que permitió poner tras las rejas a un agresor que, creyendo haber burlado el sistema, caminó por sus propios medios hacia la jefatura.