A doce meses de la promoción de la criptomoneda $Libra que derivó en pérdidas millonarias para miles de inversores, el presidente Javier Milei continúa sin dar explicaciones públicas contundentes y las investigaciones judiciales avanzan sin definiciones. El episodio, considerado uno de los mayores escándalos financieros vinculados a redes sociales en la política argentina reciente, todavía no tiene imputaciones firmes ni responsables confirmados.
El 14 de febrero de 2025, desde su cuenta personal en X, Milei difundió el proyecto de un activo digital llamado $Libra, que —según el mensaje— apuntaba a financiar pequeñas empresas y emprendimientos locales. La publicación provocó una avalancha de compras: la moneda subió de manera abrupta y horas después se desplomó, dejando un tendal de damnificados.
De acuerdo con informes legislativos, más de 114.000 billeteras virtuales registraron pérdidas, muchas de ellas superiores a los 10.000 dólares, mientras un grupo reducido de operadores obtuvo ganancias millonarias en los primeros minutos de cotización.
Vínculos y sospechas
El activo había sido creado apenas media hora antes de la publicación presidencial. Parte de la operatoria fue reconocida por el empresario estadounidense Hayden Davis, señalado como CEO de la firma desarrolladora del token y quien mantenía contactos con el entorno presidencial.
La oposición cuestiona cómo el mandatario accedió al código del contrato digital antes de que fuera público y si existió información privilegiada. También fue denunciada la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por presuntas gestiones de reuniones con empresarios del mundo cripto.
Investigación lenta
La causa tramita en los tribunales federales. El fiscal Eduardo Taiano aseguró que se continúan recolectando pruebas, aunque hasta ahora no se convocó a declarar ni a denunciados ni a testigos clave. El expediente está bajo la órbita del juez Marcelo Martínez de Giorgi.
En paralelo, la Oficina Anticorrupción, dependiente del Poder Ejecutivo, exculpó al Presidente al considerar que su publicación fue realizada “a título personal” y no constituyó un acto de gobierno. La conclusión generó fuertes críticas de sectores opositores y especialistas en transparencia.
Por su parte, una comisión investigadora del Congreso de la Nación Argentina sostuvo que Milei “habría prestado una colaboración imprescindible” para que la maniobra se concretara utilizando su investidura presidencial, aunque el intento de impulsar un juicio político no prosperó por falta de votos.
Demanda en Estados Unidos
El caso también llegó a tribunales de Nueva York, donde un grupo de damnificados presentó una demanda colectiva para reclamar resarcimientos económicos. Allí, la estrategia judicial apunta principalmente contra los desarrolladores del token, aunque se menciona el rol central del mandatario argentino en la difusión inicial.
Sin respuestas
A un año del episodio, el escándalo $Libra permanece abierto. No hay condenas ni responsabilidades establecidas, mientras miles de afectados aún esperan explicaciones y eventuales compensaciones.
El caso expone un debate de fondo: los límites entre la comunicación personal de un presidente y el impacto institucional de sus mensajes en los mercados financieros. En la práctica, una sola publicación bastó para mover millones de dólares y dejar una crisis política que todavía no se cierra.
El País