La economía argentina continúa mostrando señales de contracción en el entramado productivo. En los últimos dos años cerraron 21.938 empleadores en todo el país, una caída que impactó de lleno en el empleo formal y dejó a 290.602 trabajadores fuera del sistema.
Los datos surgen de los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que monitorea a las empresas y organismos que contratan personal. Según el último informe, solo en noviembre de 2025 se perdieron 892 firmas, consolidando una tendencia negativa que no muestra señales de desaceleración.
De acuerdo con un relevamiento publicado por Clarín, desde noviembre de 2023 hasta la actualidad el número de empleadores cayó de manera sostenida, reduciendo el universo de compañías activas y achicando el mercado laboral registrado.
Menos empresas, menos empleo
Las cifras reflejan el deterioro del tejido empresarial. Dos años atrás, el sistema contaba con 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. Para diciembre de 2024, esos valores bajaron a 499.682 empresas, mientras que en 2025 descendieron nuevamente hasta 490.419 empleadores y 9.566.571 empleados.
El retroceso no se explica solo por el cierre de compañías, sino también por la fuerte caída en la creación de nuevos emprendimientos, un indicador clave para la recuperación económica.
Sectores más golpeados
Según un informe de la Secretaría de Trabajo, el impacto no es homogéneo entre actividades:
Industria: la tasa de cierres se mantuvo estable, alrededor del 2,2% anual. Sin embargo, la apertura de nuevas empresas cayó del 3,9% al 1,7%, lo que evidencia un freno en la expansión del sector.
Comercio: la variación neta pasó de 2,4% a apenas 0,2%. La baja responde principalmente a la menor creación de firmas.
Construcción: aparece como el rubro más afectado. Aunque los cierres rondan el 5,5%, las aperturas se desplomaron de 8,8% a 4,2%, menos de la mitad.
Además, el estudio señala que una parte importante de las nuevas empresas no logra consolidarse: el 34% de las que cerraron en el último año tenía menos de tres años de antigüedad.
Un escenario contractivo
Especialistas advierten que, cuando la economía atraviesa períodos de retracción y se frenan las inversiones, disminuye la “natalidad empresarial”. Esto reduce la competencia, limita la generación de empleo y profundiza la desaceleración del consumo.
El panorama deja en evidencia una economía con menor dinamismo productivo, menos actores privados y un mercado laboral cada vez más estrecho, un desafío central para la recuperación en 2026.
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