La crisis del sector del neumático sumó este martes un nuevo capítulo de máxima tensión. La empresa Fate comunicó a todo su personal administrativo que no se presente a trabajar este miércoles, en una medida que profundiza el freno productivo de su principal planta industrial en San Fernando, paralizada desde hace más de un mes.
La información fue difundida por el periodista Alejandro Bercovich y se da en el marco del conflicto que enfrenta a la compañía, controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino, SUTNA.
La decisión de licenciar a los empleados administrativos es leída como una señal de agravamiento del escenario, en una firma que en los últimos dos años redujo a la mitad su plantel de operarios y mantiene detenida la producción en la mayor fábrica del rubro en el país.
Ajuste, PPC y acusaciones cruzadas
El deterioro no es nuevo. A mediados de 2024, la empresa había iniciado un proceso de ajuste que incluyó 97 despidos y la oferta de retiros voluntarios, bajo el argumento de una “pérdida de competitividad insostenible”. Luego solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo para habilitar suspensiones, recortes y posibles indemnizaciones reducidas.
Desde la conducción del gremio, que encabeza Alejandro Crespo, rechazaron ese mecanismo y denunciaron un “lock-out patronal” para disciplinar al personal y forzar una flexibilización laboral de hecho. Las diferencias derivaron en paradas de planta, asambleas y movilizaciones.
El sindicato sostiene además que la empresa ya utilizó argumentos similares en otras negociaciones —incluso durante la pandemia— y recuerda que los balances posteriores mostraron ganancias millonarias.
Importaciones y caída del mercado interno
La crisis de Fate no es aislada. También atraviesan dificultades las otras dos grandes fabricantes del país: Pirelli y Bridgestone. En conjunto, el sector emplea a unos 5.000 trabajadores de manera directa.
Las empresas adjudican el escenario a una combinación de factores: aumento del costo de insumos importados como caucho y acero, apertura comercial que facilita el ingreso de neumáticos extranjeros más baratos —principalmente de origen asiático— y un mercado interno golpeado por la recesión y la pérdida del poder adquisitivo.
Según datos sectoriales, sólo en mayo del año pasado ingresaron al país más de 860 mil neumáticos importados, un récord histórico. China concentró cerca del 78% del segmento de autos y camionetas.
A esto se suma el parate de la industria automotriz. Terminales como Toyota, Ford y Volkswagen redujeron su producción, lo que desplomó la demanda de cubiertas para vehículos 0 kilómetro.
Producción en mínimos históricos
El combo derivó en un derrumbe productivo: las plantas locales operan apenas al 33% de su capacidad instalada, con dos de cada tres máquinas apagadas. El rubro “Caucho y Plástico” cerró el último año con una caída superior al 20%, el peor registro desde la crisis de 2001.
En ese contexto, la orden de que los administrativos no se presenten a trabajar aparece como un síntoma más de una industria “en llanta”, que combina conflicto laboral, apertura de importaciones y retracción del consumo.
Mientras tanto, el enfrentamiento entre empresa y sindicato sigue sin acuerdo y con un horizonte incierto para cientos de familias que dependen de una actividad histórica del entramado industrial argentino.
Con información de El Ciudadano
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