Mientras el INDEC posiciona al Gran Resistencia con un 15,5% de indigencia, los funcionarios municipales perciben haberes de hasta 3,4 millones de pesos. El contraste con los empleados de planta, que tienen un básico de $273.000, marca una brecha social sin precedentes.
La capital de la provincia del Chaco atraviesa una de las crisis sociales más profundas de su historia, pero la austeridad parece no haber llegado al despacho del Intendente Roy Nikisch. Según datos oficiales del INDEC correspondientes al primer semestre, el Gran Resistencia se consolidó como el aglomerado con la mayor tasa de indigencia de la Argentina (15,5%), afectando a más de 66.000 vecinos que no cubren sus necesidades alimentarias básicas.
En este escenario de vulnerabilidad extrema, donde el 48,1% de la población es pobre, ha estallado la polémica por las remuneraciones que percibe la cúpula política del municipio capitalino.
El dato que mayor indignación ha generado en los pasillos municipales es el de Néstor Dellamea. El funcionario, quien ya se encontraba bajo el beneficio de la jubilación, fue recontratado por la actual gestión con un sueldo de bolsillo que asciende a los $3.450.852,33.
Esta cifra no es un caso aislado, sino la punta de un iceberg de salarios que superan ampliamente los dos millones de pesos, en una ciudad donde el sector privado y el estatal medio luchan por no caer bajo la línea de pobreza.
La lista de funcionarios con haberes de privilegio incluye nombres clave del gabinete de Nikisch:
Félix Zarabozo: $3.100.000
Mónica Ferraggine: Casi $3.000.000
Bárbara Losch Rosciani: $2.757.000
Emilio Varisco: $2.600.000
Natalia Acevedo: $2.561.000
Javier Mattina y Darío Sardi: $2.361.000 cada uno.
Alejandro Buffa: $2.000.000
La contracara de estos beneficios es la situación de los empleados municipales de planta. Tras el último incremento del 12%, el sueldo básico se fijó en apenas $273.000.
"Es una bofetada a la dignidad del trabajador. Un secretario gana en un mes lo que un barrendero o un administrativo gana en un año", denuncian desde los sectores gremiales.
Si se tiene en cuenta que la Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo en la región ya superó la barrera del millón de pesos ($1.033.716), un empleado municipal necesita casi cuatro sueldos básicos solo para no ser considerado pobre. La brecha es tan profunda que un funcionario como Dellamea percibe por mes lo equivalente a 12 sueldos básicos de un trabajador municipal.
Con una ciudad sumergida en el estancamiento económico y con índices de pobreza que duelen, la política salarial del Ejecutivo Municipal queda bajo la lupa. Mientras el discurso oficial apela a la "emergencia" y a la "pesada herencia", las planillas de sueldos de bolsillo cuentan una historia de privilegios que la sociedad de Resistencia ya ha empezado a cuestionar en las calles.
Fotos recibos de sueldos, gentileza Facebook Roberto Espinoza