En una provincia atravesada por conflictos en salud, educación, producción y una pobreza que golpea cada vez más fuerte, el gobernador Leandro Zdero oficializó este viernes una profunda reconfiguración de su gabinete, en una jugada que busca recuperar control político, reforzar la gestión territorial y acelerar respuestas en áreas sensibles.
En el acto realizado en el Salón Obligado de Casa de Gobierno, juraron Carim Peche como ministro de Gobierno, Justicia, Trabajo y Derechos Humanos; Julio Ferro como secretario General de la Gobernación; y Carolina Meiriño como secretaria de Coordinación de Gabinete. Los movimientos se produjeron tras la salida de Livio Gutiérrez, quien asumió la conducción del Nuevo Banco del Chaco, detonando un efecto dominó dentro del núcleo más cercano al mandatario.
La decisión política llega en un momento de desgaste para la gestión provincial, con reclamos en casi todos los frentes. El sistema sanitario sigue bajo presión por denuncias de falta de insumos y crisis hospitalaria; la educación mantiene un conflicto abierto con los gremios docentes por salarios y cláusula gatillo; el sector productivo exige medidas ante la presión económica y la falta de infraestructura, mientras el deterioro social y los altos índices de pobreza profundizan el malestar ciudadano.
En ese contexto, la incorporación de Carim Peche al Ministerio de Gobierno aparece como una señal de mayor peso político en una cartera de alta sensibilidad, clave para la relación con municipios, sindicatos, fuerzas de seguridad y justicia. Tras asumir, el dirigente radical habló de “decisión, territorio, sensibilidad y diálogo”, una definición que deja entrever el objetivo de la Casa de Gobierno de recuperar presencia en la calle y mejorar la capacidad de negociación.
Por su parte, el pase de Julio Ferro a la Secretaría General refuerza la necesidad de un mayor control administrativo y de gestión, en un momento donde el Gobierno busca mostrar mayor velocidad en la resolución de expedientes y respuestas más concretas a la sociedad. A la vez, el ascenso de Carolina Meiriño a Coordinación de Gabinete consolida un esquema de mayor centralización en la toma de decisiones.
Más allá de la formalidad de las juras, la lectura política es clara: Zdero movió piezas en medio de una etapa compleja, con caída en la imagen, tensión social y reclamos sectoriales que exigen resultados inmediatos.
La incógnita que queda abierta es si el recambio de nombres logrará traducirse en soluciones concretas o si se trata apenas de una maniobra de reacomodamiento interno frente a una gestión que empieza a mostrar signos de desgaste prematuro.