La escalada de amenazas a instituciones educativas en el Chaco encendió todas las alarmas. En las últimas horas, el jefe de la Policía provincial, Fernando Romero, confirmó que ya son 108 las escuelas con reportes de intimidaciones, un número que creció de manera abrupta respecto a las 60 registradas el día anterior.
“Ha aumentado”, reconoció el funcionario, al detallar que la problemática se extiende a todo el territorio provincial y obliga a desplegar operativos preventivos con fuerte presencia policial.
Las amenazas se multiplican en redes sociales y tienen como protagonistas a menores de edad
Según explicaron desde la fuerza, la mayoría de los casos se originan en publicaciones o mensajes difundidos en redes sociales, donde se advierten posibles ataques o situaciones de violencia en escuelas.
El crecimiento en la cantidad de denuncias en tan corto tiempo refleja un efecto contagio que preocupa a las autoridades, tanto por el impacto en la comunidad educativa como por la necesidad de intervenir rápidamente para evitar situaciones de pánico.
La Justicia ordena actuaciones específicas para cada caso y prioriza el abordaje preventivo
El Departamento de Cibercrimen trabaja en la identificación de los responsables bajo directivas judiciales. En la mayoría de los casos, el procedimiento incluye:
Hasta el momento, solo se concretó un allanamiento en la localidad de Margarita Belén. El resto de las intervenciones se resolvió mediante citaciones y actuaciones formales.
Uno de los episodios más recientes involucró a un menor de 13 años, estudiante de primer año en una escuela secundaria de Resistencia, quien fue citado junto a su madre y quedó vinculado a la causa.
Las medidas buscan contener y prevenir, sin privaciones de libertad
Romero aclaró que no hay personas detenidas por estas amenazas. “Siempre actuamos a orden de la Justicia”, sostuvo, al remarcar que se trata de situaciones que involucran a menores y requieren un tratamiento específico dentro del marco legal vigente.
Apelan al rol de las familias y las instituciones educativas para frenar la propagación
Desde la Policía del Chaco insistieron en que la viralización de estos mensajes solo agrava el problema. Por eso, el llamado es claro: no compartir contenido alarmante y canalizar cualquier situación por vías formales.
“Si un padre detecta que su hijo participó o difundió una amenaza, debe comunicarlo al directivo de la escuela o realizar la denuncia correspondiente”, indicaron.