El jefe de Gabinete defendió la gestión de Milei, habló de logros económicos y apuntó contra la oposición… pero evitó referirse a su patrimonio.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, protagonizó este miércoles una extensa y tensa jornada en la Cámara de Diputados al presentar su informe de gestión, en una sesión atravesada por fuertes cuestionamientos políticos y personales.
La exposición, que responde a una obligación constitucional, se desarrolló bajo un clima de alta expectativa y con respaldo del oficialismo, incluyendo la presencia en el recinto del presidente Javier Milei y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Sin embargo, el eje del debate se desplazó rápidamente hacia los cuestionamientos de la oposición, que planteó más de 4.800 preguntas, de las cuales el Poder Ejecutivo respondió poco más de 2.100, abarcando áreas como economía, salud, seguridad, educación y políticas sociales.
El momento de mayor tensión se registró durante la primera ronda de preguntas, cuando la diputada Myriam Bregman cuestionó con dureza al funcionario por su situación patrimonial. “No es una gentileza que esté acá, es una obligación”, afirmó, y puso en duda la relación entre sus ingresos y sus gastos en moneda extranjera.
En el mismo sentido, el dirigente de izquierda Néstor Pitrola calificó a Adorni como “un cadáver político” y lo vinculó con presuntos hechos de corrupción, en uno de los discursos más duros de la jornada.
A estos planteos se sumaron otros legisladores que cuestionaron el impacto de las políticas del Gobierno, la caída de la coparticipación hacia las provincias y el deterioro de indicadores sociales.
Durante el debate, diputados opositores advirtieron sobre el aumento de la desocupación, el cierre de pequeñas y medianas empresas y las dificultades de gran parte de la población para cubrir la canasta básica.
También se plantearon inquietudes sobre infraestructura, rutas, educación técnica, jubilaciones y deudas con organismos como el PAMI, en un contexto marcado por la preocupación por el impacto de las medidas económicas en las provincias.
En su respuesta, Adorni rechazó las acusaciones y sostuvo que no cometió irregularidades. “No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia”, afirmó ante el recinto.
El funcionario remarcó que las denuncias en su contra son “tendenciosas y falsas” y aseguró que fueron analizadas en sede judicial sin que se detectaran irregularidades. También defendió la legalidad de sus declaraciones juradas y negó la existencia de contratos entre el Estado y su entorno personal.
Además, cuestionó el uso político de las denuncias y sostuvo que su conducta se encuentra dentro del marco de la ley, al tiempo que insistió en que será la Justicia la que determine la validez de los planteos en su contra.
La sesión, que incluyó un cuarto intermedio, continuó con nuevas rondas de preguntas de distintos bloques y se prevé que se extienda por varias horas más, en un escenario de fuerte polarización política.
El informe de gestión, que debía centrarse en el balance de la administración nacional, quedó atravesado por los cuestionamientos sobre la situación patrimonial del jefe de Gabinete y el impacto de las políticas económicas, en un debate que promete seguir escalando tanto en el Congreso como en el ámbito judicial.
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